San Juan de Mata

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Los primeros estudios los hizo en su pueblo natal, Faucon. Luego cursó las artes liberales y la filosofía, hasta la edad aproximada de 20 años, una parte en Aix-en-Provence, capital de la Provenza, y otra en Marsella. Aquí, en Marsella, su piadosa madre le acercó al conocimiento y al amor de los pobres y desheredados. Le hizo visitar también los hospitales y las cárceles.
Deseando hacer la carrera eclesiástica, y dado que su familia podía permitirse pagarle el viaje y los estudios en París, se trasladó allí para cursar los estudios teológicos en el Studium o escuela de la catedral, de donde surgirá la famosa universidad de la Sorbona (1206). París era el centro intelectual de Europa y Francia, la plataforma principal para organizar las cruzadas. Juan de Mata estudió y enseñó la teología bajo la dirección del maestro italiano Guillermo Prevostino. Autores del siglo XIII llaman a Juan «magíster theologus» (maestro teólogo), lo cual alude al hecho de que, con el título académico correspondiente, durante algún tiempo fue también profesor de teología (años 1190-1193).
En París, estudiando teología, se consolidó su deseo, ya despuntado en su juventud, de entrar en alguna orden religiosa. Algunas circunstancias que influyeron en su vocación fueron: el intenso ambiente religioso de la época (época de cristiandad), particularmente en Provenza; los estudios eclesiásticos en sí; la relación con los monjes de la abadía de San Victor de París; el conocimiento directo de una sociedad esclavista y del acoso de los musulmanes a los países cristianos europeos...
La guerra santa de los musulmanes frente a las cruzadas de los cristianos daba origen a un intenso tráfico de esclavos. Los ataques de los moros a los países cristianos, sobre todo en las costas mediterráneas, dejaban como resultado miles y miles de cautivos en Palestina, norte de África, España, etc. El año 1187 Saladino, «látigo de los cristianos», venció a las tropas cristianas en Hattin y tomó Jerusalén arrasando templos y monasterios (sólo respetó el Santo Sepulcro). Esta catástrofe resonó con fuerza en París.
La caída de Jerusalén motivó la organización de la tercera cruzada (1189-1192), en la que participaron todos los monarcas del Sacro Romano Imperio, entre ellos, Felipe Augusto (Francia), Ricardo Corazón de León (Inglaterra) y Federico Barbarroja (Alemania). Esta cruzada fracasó y las tropas cristianas fueron aplastadas a las puertas de Jerusalén, lo cual generó un sinnúmero de nuevos cautivos. Por aquellos años se registra en España la invasión de 300.000 bereberes almohades, que suplantan a los almorávides y amenazan a ciudades importantes como Toledo (1195).

1 comentarios:

gema sierra dijo...

el blog sta bn..

pero tanto san juan de mata
no gracias

saludos
gema